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Tinto maceración carbónica

 

           

       Los días 16 y 17 de octubre de 2010 estas uvas tintas fueron recogidas con mimo y colocadas enteras en el fondo del tino de acero inoxidable. Luego, para ayudar al proceso de maceración carbónica, se rellenó el depósito con gas carbónico procedente la fermentación del mosto de vino blanco.

        Al contrario de la fermentación con levaduras que se produce en los blancos y en los tintos despalillados (uva sin raspones), la maceración carbónica es un proceso enzimático peculiar, que era habitual en nuestra zona hasta hace 30 años, antes de la llegada de la mecanización a las bodegas.

       Sólo con uvas enteras, en atmósfera de gas carbónico, sin oxígeno, se produce una fermentación intracelular que convierte el azúcar en alcohol en el interior de la baya. Los vinos obtenidos son muy aromáticos, frescos, con recuerdo carbónico e ideales para su consumo temprano.

          Durante los 11 días de maceración se efectuaron remontados diarios (el mosto del fondo del depósito se bombea para empapar la uva de la superficie), manteniendo siempre la atmósfera de carbónico. Luego se produjo el pisado y prensado: En primer lugar se separó la “lágrima”, parte líquida de la vendimia, unos 200 litros. Es un vino de menor calidad, más baja graduación y color, algo más áspero y menos afrutado. Este vino ha permitido hacer los remontados y ha cumplido su función de conservar el restante. En nuestro caso alcanzó los trece grados alcohólicos, pero se guardó aparte.

            A continuación, se realizó el pisado y prensado de la uva todavía entera. El pisado es literalmente pisado con los pies y en el prensado se usa una pequeña prensa vertical accionada con un gato hidráulico que no permitiría, ni aunque se quisiera, estrujar demasiado las orujas. Los 500 litros de vino que se obtienen guardan todavía un cierto dulzor por lo que hay que esperar a que se complete la fermentación, ahora ya por levaduras.

         Para mantener su carácter joven y fresco sólo se han realizado tres trasiegos, sin filtrado.

        El resultado final es un vino de alta graduación, de color cereza vivo, muy aromático (frambuesa, arándanos, mora, regaliz...), en boca es muy intenso y placentero, sabroso, frutal, largo..., con los recuerdos de juguetones del carbónico en el paladar.