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La degustación del vino:

Recorrido somero de la degustación de un vino en seis pasos

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     La cata profesional de vinos es una práctica difícil y altamente especializada, pero el aficionado bien puede seguir unas pautas sencillas y elementales que le ayudarán a apreciar su vino y a enriquecer su degustación.

    El ejercicio de ciertos hábitos y un vocabulario sensorial mínimo, que ayude a la memoria de lo percibido, nos proporcionarán una práctica que hará de la degustación de cualquier vino una experiencia mucho más placentera.

    Muy a menudo el éxito de una cata o una degustación de vinos depende de saber rodearse del ambiente adecuado. Un lugar tranquilo sin exceso de ruidos ni olores, bien iluminado, una mesa con un tapete o papel blanco y una copa de cata adecuada son las condiciones materiales básicas.

    La copa, que ha de llenarse hasta un tercio de su capacidad, ha de ser de cristal transparente para apreciar el color natural, con pie que permita sostenerla por el índice y el pulgar, evitando de este modo calentar el contenido y dejar huellas de los dedos en el cristal, y con la boca ligeramente recogida para poder apreciar toda la sutileza de los aromas del vino.

    La degustación de vinos, tanto en la cata como acompañando una comida, debe seguir el siguiente orden: en general se comenzará por los vinos blancos, después los rosados y por último los tintos, yendo siempre desde los más jóvenes a los más viejos.

    La temperatura de presentación de los vinos ha de ser de unos10-12ºC para los blancos, 12-14ºC para los rosados y unos 16-18ºC para los tintos.

    Las condiciones personales del degustador exigen estar descansado, siendo además contraproducentes el consumo previo de tabaco y de alcohol, o de comida en exceso.

    En cada ocasión no deben degustarse más de cinco o seis vinos, pues el olfato y el gusto se saturan, bajando el umbral de percepción de sensaciones.

    Descorchada la botella, verteremos un poco de vino en primer lugar en nuestra propia copa –por si hubiera algún resto de corcho-, llenando a continuación la copa de nuestros acompañantes, para terminar completando por último la nuestra.

    El proceso de degustación de un vino nos lleva a través de en una serie de pasos por los sentidos de la vista, el olfato y el gusto.

    En primer lugar, nuestra vista comenzará apreciando el aspecto y el color del vino, a continuación nuestro olfato captará los aromas, y en tercer lugar el gusto nos permitirá discernir los sabores. El cuarto paso o retro-olfacción consiste en percibir por vía retro-nasal los aromas menos volátiles que escaparían a la olfacción directa. El quinto paso trata de captar la persistencia gustativa que nos ha dejado el paso del vino por la boca. Y por último, se apreciará la armonía o impresión global producida.Vamos a detenernos en cada uno de ellos.

1º paso: Vista (aspecto y color)

El aspecto de un vino nos habla de su limpidez y brillo.
Cogida la copa por su pie con el índice y el pulgar la levantaremos hacia una fuente de luz para apreciar el grado de limpidez y brillo que el vino nos ofrece a la vista:
- Cristalino /Brillante: el vino despide reflejos, perfecto.
- Limpio: poco brillo, no hay sustancias en suspensión ni velos.
- Claro: limpio, pero sin brillo.
- Velado
- Turbio

En el color puede considerarse la intensidad y el tono del mismo.
Ahora la copa es llevada contra la superficie blanca de la mesa (tapete o papel). Ligeramente inclinada, podemos apreciar que se dibuja una zona de coloración más profunda, con forma de lente o menisco, mientras que en el borde de la copa el menor espesor del vino presenta un color más pálido. Nuestra vista apreciará toda la gama de matices tanto de tonalidad del color como de intensidad del mismo en las diversas partes de la copa, pudiendo emitir un juicio sobre la intensidad de color de vino (pálido, medio, intenso, vivo) y sobre la tonalidad.
El tono del color de un vino puede ser descrito mediante el siguiente vocabulario:

  
Vinos blancos Vinos rosados Vinos tintos Edad del vino
Amarillo verdoso
Amarillo pajizo
Amarillo
Oro
Ámbar
Rosa
Rosa anaranjado
Rosa ámbar
Frambuesa
Cereza
Rubí
Granate
Violeta
Teja
Más joven o afrutado

 

De más edad

Tras el análisis visual del vino podemos ya hacernos un juicio provisional sobre la edad del vino y sus cualidades.

2º paso: Olfato

El segundo paso consiste en discernir los aromas del vino.
Se desarrolla en tres fases sucesivas, dejando el tiempo suficiente entre cada una de ellas para apreciar toda la riqueza aromática: fase inmóvil, fase de agitación intermitente y fase de agitación continua. Acercaremos la copa a la nariz y aspiraremos los aromas que se desprenden al girar suavemente la copa (¡que no la nariz!). Podemos repetir la experiencia tantas veces como sea preciso.
Se buscarán las analogías convenientes para expresar las sensaciones olfativas percibidas:.
- Flores: rosa, violeta...
- Frutos secos: higo, nuez, almendra...
- Frutos frescos: frambuesa, fresa, cereza, plátano, melocotón...
- Hierbas: menta, tabaco, tomillo, pino...
- Tostados: caramelo, café, té...
- Especias: vainilla, pimienta, canela, trufa...
- Animales: caza, cuero...

3º paso: Gusto

En el tercer paso apreciaremos los sabores mediante pequeños sorbos: una primera toma destinada a la acidez, una segunda a la sensación de azucarado (suavidad), una tercera destinada a los taninos (amargor), y por último buscaremos la sensación armónica del conjunto.
Las sensaciones gustativas de lo dulce se perciben con mayor claridad en la punta de la lengua, lo ácido en los costados y la sensación de amargor en la parte posterior de la lengua.

Sabor  
(1ª toma: acidez)  

Sabor
(2ª toma: azucarado)

Sabor
(3ª toma: taninos)

Ácido
Verde
Tieso
Duro
Vivo
Fresco
Endeble
Blando
Flojo
Flaco
(sensación de suavidad)
Blando
Flojo
Suave
Tosco
Pesado
Delicado
Graso
Untuoso
Pastoso
Dulzón
(sensación de amargor)
Duro
Áspero
Tánico
Vigoroso
Fornido
...
...
Informe
Lacio
Vacío

4º paso: Retro-olfacción

La retro-olfacción es la olfacción a través de las vías retro-nasales.
Tomando un poco de vino en la boca lo haremos barbotear aspirando aire con los labios casi cerrados. De este modo pueden distinguirse los aromas menos volátiles que se escapan a una olfacción directa. El vocabulario es el mismo que el utilizado para los aromas.

 5º paso: Persistencia gustativa (posgusto)

Degustaremos un poco de vino para fijarnos en el tiempo que permanecen las sensaciones en la boca hasta su extinción.
El tiempo de persistencia puede variar entre uno o dos segundos hasta incluso siete u ocho, siendo la mayor duración un índice de calidad.
Así hablaremos de un vino con posgusto largo, rico, persistente o corto.

6º paso: Armonía

También llamada equilibrio, impresión global o balance. Se busca la impresión del conjunto y la armonía de las sensaciones individuales apreciadas anteriormente.
Podemos expresarlo mediante el siguiente vocabulario:

Ligero Delgado Suelto  Suave   Delicado
Elegante  Aterciopelado Sedoso Armonioso
Maduro Completo De cuerpo Carnoso
Sólido Robusto Grueso Severo
Desvaído Reducido

 Esta impresión final es determinante a la hora de calificar un vino, recordando siempre que el mejor juez de un vino es uno mismo.

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